Sexualidad a la carta

Elige tus respuestas a las siguientes preguntas.

¿Prefieres viajar en un avión cuya compañía tiene una alta siniestralidad o una que nunca ha sufrido accidentes? ¿Prefieres comer en un restaurante en el que al entrar se te quedan los pies pegados al suelo o en uno limpio? ¿Prefieres ir en un taxi en el que el conductor va borracho o mejor esperas al siguiente?

No creo que hayáis dudado mucho a la hora de escoger vuestras respuestas y aunque se trate de situaciones cotidianas, lo más seguro es que os hayáis decantado por la opción que por estadística puede dañar menos vuestra integridad física.

Pero el instinto de supervivencia no está reservado sólo al ser humano. Si tenéis perro haced la prueba y encended el aspirador. Ya veréis como vuestro perrete, o ataca a la sanguinaria máquina (eliminar el peligro) o se larga al lado opuesto de la casa para no estar cerca de ese aparato diabólico y maligno (huir del peligro).

Hay muchos casos en los que el individuo tiene poder de elección y por lo tanto las consecuencias son responsabilidad suya y sólo suya. Si decides meter el dedo en la batidora para ver si paras las cuchillas, allá tú. En cualquier momento has tenido la posibilidad de no hacerlo. Ahora recoge el dedo, y ve corriendo al hospital.

‘Los homosexuales han elegido ser así.’

Claro que sí. De la misma manera que un hombre de Illinois elije ser calvo a los 25 años, una mujer de Sri Lanka decide tener un ojo de cada color o a un niño de Talavera de la Reina no le gustan las acelgas. La elección de nuestra sexualidad no está ni en nuestras manos ni en las de nadie al igual que muchos rasgos físicos, actitudes o gustos.

Estúpida y sensual heterocromía.

Estúpida y sensual heterocromía.

Llama la atención que la sexualidad de alguien tenga que ser estudiada con tanto afán por políticos, religiosos o asociaciones, para luego sacar conclusiones que hacen alusión a enfermedades, traumas, modas o depravación sexual, y así poder hacer unas leyes discriminatorias e injustas de las que espero que se avergüencen en algún momento.

Imaginad hasta dónde llega la desesperación de estas personas que, para desprestigiarnos, tienen que recurrir a ridiculeces como que ‘los homosexuales tienen la culpa de los terremotos’ o que el meteorito que cayó en Cheliabinsk también es cosa nuestra ya que es ‘una advertencia para todos nosotros de que debemos mantener la tradición familiar, el amor tradicional’. 

Supongamos por un momento que lo de la libre elección es cierto y que cada persona tiene control sobre su sexualidad. Si una persona ‘decide’ ser homosexual, bisexual o transexual en uno de esos países en los que está castigado con la muerte, ¿debo entender que lo ha elegido para mostrar al mundo una nueva modalidad de suicidio?, ¿quiere decir esto que los homosexuales carecemos de ese instinto de supervivencia que todo ser vivo tiene?

Rusia ha pedido recientemente que sus ciudadanos denuncien a posibles vecinos LGTB a las autoridades locales. Recuerda bastante al modus operandi de la Santa Inquisición. ¿Quiere decir esto que un homosexual ruso decide serlo para tener menos derechos y más dificultades? ¿Les gusta el riesgo? Nada de eso. Lo que pasa es que ser gay no es una elección. Pero ojo. Tampoco es una enfermedad. Que la gente se anima a soltar chorradas y luego no sabe cuándo parar.

Tilda Swinton poniéndole algo más de color a la Plaza Roja.

Tilda Swinton poniéndole algo más de color a la Plaza Roja.

Tras hacer a unos cuantos homosexuales la pregunta, ‘¿si estuviera en tu mano, qué orientación sexual elegirías?’ la respuesta fue casi siempre la misma.

A pesar de que muchos estaban cómodos y orgullosos de su orientación sexual, contestaron que todo sería mucho más fácil si fueran heterosexuales. Que no habrían sido agredidos, repudiados, juzgados, señalados, ni tratados como ciudadanos de segunda clase y sobre todo, que si te dan a elegir, nadie quiere ponerse en una situación de desventaja con respecto al resto del mundo.

Somos los únicos que, en algún momento de nuestra vida, tenemos que ‘sincerarnos’ con los que más nos importan y decirles ‘soy gay/lesbiana/bisexual/transexual’ sin saber a ciencia cierta qué reacción esperar (vídeo). Un heterosexual jamás tiene que reunirse con sus familiares o amigos y decirles que es heterosexual con la incertidumbre de si, después de eso, todo cambiará para ellos.

La homosexualidad no es una elección. O lo eres o no lo eres. La única elección que un homosexual hace respecto a ella es si quiere vivirla abiertamente o no.

Esta entrada fue publicada en Curiosidades. Guarda el enlace permanente.

10 respuestas a Sexualidad a la carta

  1. olgabaselga dijo:

    Muy bien dicho. Y gracias por el enlace a ese vídeo tan horrible como revelador. Es la realidad monstruosa que tienen que vivir las personas homosexuales sin más motivo que la obcecación y la falta del mínimo análisis racional. Aterrador que todavía hoy tengamos que recordar cosas tan elementales.

  2. El camino de la aceptación es duro. Para un@s más que para otr@s. Tenemos que seguir reivindicando nuestros derechos, nuestra libertad.

  3. littleparrot dijo:

    olgabaselga,

    Siento lo del vídeo. A mí me dejó muy mal cuerpo, pero creo que es necesario que de vez en cuando seamos conscientes de la situación en la que aún estamos. Que unos padres sean capaces de anteponer una ideología a su propio hijo es algo que no me cabe en la cabeza. Es probable que su reacción hubiese sido de apoyo incondicional si en lugar de haber dicho que era gay hubiese confesado un crimen o una agresión. Ya lo hemos visto.

  4. littleparrot dijo:

    La nena de las cosas del querer,

    Muchos no lo ven necesario y opinan que somos unos pesados y unos quejicas. No entienden que gritan los que no tienen la boca tapada y que son los más privilegiados precisamente los que tienen que tenderle la mano a los que no pueden. Insistir en cosas tan básicas como las que he escrito hoy sé que puede parecer innecesario porque no se arroja luz sobre nada nuevo. La gente decía estupideces antes de nacer nosotras y seguirá diciéndolas cuando ya no estemos aquí. Pero creo que es necesario no pasar ni una porque cada frase nos hunde más.

  5. remendona dijo:

    Sin duda, estoy totalmente de acuerdo con tu razonamiento. Sólo debo añadir, ¡qué mundo más aburrido si pudiéramos elegir cada aspecto de nuestra vida!

  6. pandemonium dijo:

    Creo que, en general, poder elegir con libertad es un privilegio; pero hay cosas que no, que no dependen de la voluntad. Desde luego que ser heterosexual está lleno de ventajas desde el punto de vista social, no es justo, pero es así.

    Cuando declaras otra orientación, más te vale llevar un buen blindaje mental y emocional ante posibles enfrentamientos.
    Más trágico debe de ser hacerlo siendo adolescente, cuando no se tienen tantos recursos personales y, además, lo único que esperas y necesitas es que los tuyos no te fallen.

  7. littleparrot dijo:

    remendona,

    Si pudiéramos elegir cada aspecto de nuestra vida creo que acabaríamos siendo todos bastante parecidos y apenas habría diversidad. Solo hay que fijarse que en los aspectos que sí podemos manipular casi todo el mundo sigue el mismo camino (vestimenta, peinados y modas en general). Aún así siempre se buscaría ese mínimo detalle diferente y susceptible a ser atacado.

  8. littleparrot dijo:

    pandemonium,

    Dependiendo de la posición privilegiada en la que te encuentres, el abanico de posibilidades a la hora de elegir será más o menos amplio. Pero la sexualidad es una de las pocas cosas que te vienen de serie.

    Si tu orientación sexual resulta no ser la ‘correcta’, a día de hoy se producen pequeños juicios rápidos en nuestra vida cotidiana. Eso debería darnos una pista de que no todo está bien y que ni el homosexual debe ser visto como una persona a juzgar, ni la persona que recibe el mensaje tiene que dárselas de juez y verdugo.

  9. Muy buena entrada, sí señora. Hace falta recordar cosas que son tan tan claras porque parece que a muchos todavía no les entra.

  10. Juli Gan dijo:

    Bueno, creo que eso ya estaba inventado. El diferente y la minoría tienen la culpa de todo. Los judíos tienen la culpa de la peste bubónica del siglo XIV y las brujas de las malas cosechas. Quemémoslos a todos. Los y las homosexuales tienen la culpa de las tormentas, de la guerra y de que este ordenador me vaya tan lento. Acabemos con ellos y no volverá a haber más.
    Cosas de quien no entiende….¿O sí y no lo entiende?

Los comentarios están cerrados.