Ponte en mi lugar

Era sábado. Se levantó tarde de la cama y puso las noticias de la radio mientras preparaba el café. Anunciaron que había una nueva candidata al gobierno. Tenía buenas ideas y parecía bastante profesional e íntegra, pero tenía un fallo; era hetero. ¿Cómo iba a entender una mujer heterosexual los problemas de la mayoría de la población? Era una situación sin precedentes y el hecho de que se acostara con alguien de distinto sexo, de alguna manera le limitaba y desviaba la atención fuera de sus ideas políticas. Mientras sorbía un poco de café, pensó que si esa mujer ganaba las elecciones serían el hazmerreír cada vez que su presidenta pisara un país extranjero. Que muchas relaciones internacionales se estropearían y que no se la tomarían en serio.

Se aseó y se vistió. Al salir por la puerta de su casa vio que el hijo del vecino salía también al rellano. Otro heterosexual. Son como una plaga. Y este era joven. Seguro que decía ser heterosexual para llamar la atención porque ahora estaba de moda. Se lo imaginaba pasando las noches en esos bares de heterosexuales. ¿Por qué no podían ir a bares normales? Durante una décima de segundo pensó en volver a entrar a su casa con alguna excusa para no tener que compartir el ascensor con él. Pero ese momento pasó y tuvo que entrar y aguantar el tipo. Miró al techo, luego al suelo, luego a la pegatina de ‘prohibido fumar’ medio arrancada. Intentó no mantener contacto visual con él. Fueron segundos que le parecieron años.

Al salir a la calle la cosa se normalizó. Una pareja de hombres empujando un carrito de bebé, una pareja de ancianas paseando cogidas de la mano, un par de chicas adolescentes comiéndose la boca sobre el césped del parque. No entendía como alguna gente prefería elegir a una pareja de distinto sexo. Con lo diferentes que somos. En el fondo no debía gustarles sentirse señalados. Entonces, ¿por qué se complicaban la vida con lo fácil que era ser normal?

La foto de los abuelos y las abuelas.

Una foto antigua de los abuelos y las abuelas.

Decidió dar un paseo por el parque y, mientras iba caminando, pensó en que muchos serían heterosexuales por algún tipo de experiencia traumática o alguna enfermedad, pero que la mayoría lo era por puro vicio. En el primer caso, con ir al psicólogo todo estaría arreglado. En el segundo caso, con el tiempo muchos se darían cuenta de que era una estupidez y al final acabarían haciendo lo más razonable.

Llegó a un pequeño lago y se sentó en un banco a la sombra. Pensó en lo mal que lo tenían que pasar las familias de todos esos heterosexuales. La vergüenza y la decepción que debían sentir. Se alegraba de no contar con ningún heterosexual en su familia y que todos hubiesen salido normales. Dentro de lo que cabía, se consideraba una persona con una mente bastante abierta. Evitaba relacionarse con heterosexuales porque no entendía su forma de vida, pero los respetaba y de hecho nunca le había pegado una paliza o insultado a ningún heterosexual. Les dejaba vivir en paz siempre y cuando no le molestasen. Además, allí eso de pegar o discriminar heterosexuales pasaba en contadas ocasiones. Peor lo pasaban en países en los que asesinaban heterosexuales un día sí y otro también. Llegó a la conclusión de que los heterosexuales del primer mundo eran unos quejicas y que estaban sobreprotegidos. Había cosas más importantes de las que preocuparse.

¿Y para qué quieren casarse?

¿Y para qué quieren casarse? ¿No pueden conformarse con estar juntos?

Se levantó y siguió caminando. Se cruzó con una chica joven. Por la ropa que llevaba y por cómo caminaba se notaba a la legua que era heterosexual. No sabía por qué, pero a los hombres heterosexuales los toleraba mejor, en cambio las mujeres hetero le echaban un poco para atrás. Además pensó que esa chica era demasiado joven como para saber lo que quería. Seguro que ni siquiera había probado a estar con otra chica. Entonces, ¿cómo iba a saber si realmente le gustaban los hombres?

Salió del parque y se sentó en la terraza de un bar. Pidió algo de beber y cuando estaba a punto de sumergirse en sus pensamientos una vez más, oyó a alguien gritar a sus espaldas.

-¡Fuera de aquí! Tengo todo el derecho de expulsaros. Molestáis a mis clientes y hay niños mirando. ¿No os da vergüenza?

El dueño del bar salió por la puerta empujando a un hombre y una mujer. Los echó de allí a patadas y volvió a meterse tras la barra. Al poco rato, los de las mesas de al lado comenzaron a comentar en voz baja que la pareja se había besado en los labios y que había niños pequeños allí dentro. ¿Cómo iban a explicarle los padres a esos niños lo que era la heterosexualidad? Pensó que era una provocación y que, en su casa, una pareja formada por un hombre y una mujer podía hacer lo que quisiera, pero en la calle deberían ser más respetuosos con los demás.

Intenta no provocar y no te pasará nada.

Intenta no provocar y no te pasará nada.

Pagó y se levantó para volver a casa. Algo estaba cambiando y no sabía si le gustaba del todo. ¿Por qué se hablaba últimamente tanto de los derechos de los heterosexuales? ¿Para qué querían tanta visibilidad? ¿Por qué tenían que molestar una vez al año ocupando las calles con sus manifestaciones? ¿Qué conseguían mostrándose así aparte de mucho más rechazo?

Como si no tuvieran bastantes derechos ya.

Hetero Pride.

Abrió la puerta de su casa y se sentó en el sofá. Se alegró de pertenecer a la mayoría, a los que eligen hacer lo correcto, al grupo de los normales. Si hubiese decidido ser hetero habría sido un error y tendría que haber vivido su vida ocultando quién era y a quién amaba. Le gustaba ir por la calle sin preocuparse de lo que los demás pensaran cuando se cruzaba con ellos. Le gustaba coger de la mano a su pareja sabiendo que nadie le señalaría. Le gustaba salir a pasear y juzgar sin que le juzgaran. Eso debía ser la libertad.

Esta entrada fue publicada en Curiosidades. Guarda el enlace permanente.

12 respuestas a Ponte en mi lugar

  1. Cris dijo:

    Aunque el tema ya está muy trillado, me encanta cómo lo has escrito. Muy chula la entrada ^^ Esperando a la siguiente =P

  2. pandemonium dijo:

    “Bonito cuento” para no dormir: retratar fielmente las puñaladas de angustia y las coacciones sutiles que implica el hecho de cruzarte con gente a la que no sé si se le ha “caído” el cerebro o el corazón.
    Y sí, apetece mucho ese mundo, uno en el que cada cual se viera obligado a “tomar de su propia medicina”.

  3. olgabaselga dijo:

    Pozí, que se metan a nuestros zapatos😉

  4. Skuld dijo:

    Esto para muchos sería una auténtica pesadilla y mucho me temo que lejos de empatizar y aprender de una lectura así, habrá quien se lo tome como una película de terror en plan invasión zombie. Viendo como va la educación hoy en día, que es el medio más acertado para cambiar mentalidades y actitudes, mucho me temo que seguirá siendo una utopía.
    Abrazo!!!!

  5. Raquel dijo:

    Bravo!!! Contundente y magnífico mundo paralelo. No estaría de más que algunos se pusieran en la piel de quienes lo tienen más difícil para variar. Que luego nos dicen eso de que somos unos quejicas.

  6. Nosu dijo:

    Conoces el vídeo “love is all you need”?

  7. littleparrot dijo:

    Cris,

    Gracias. Me alegro de que te haya gustado🙂

  8. littleparrot dijo:

    pandemonium,

    Historias para no dormir. Te aseguro que me ha costado darle la vuelta a la realidad y poner en una situación de desventaja a los que están en ventaja. Además me he quedado con las ganas de matar al personajillo principal. Ha estado a punto de caerse por el hueco del ascensor, pero la historia habría sido muy corta.

  9. littleparrot dijo:

    olgabaselga,

    Ponerse en el lugar de otra persona es una costumbre que se está perdiendo. Difícil lo veo.

  10. littleparrot dijo:

    Skuld,

    Siempre hay alguien que no entiende este tipo de cosas. A la que dices ‘¿te gustaría que a ti te hicieran eso?’, se lo toman como un ataque, cuando lo único que quieres es que usen un poco la imaginación y se pongan en un lugar en el que son vulnerables. Eso no gusta, pero tú no te quejes que bastantes derechos tienes ya.

  11. littleparrot dijo:

    Raquel,

    Gracias. Es que tienen razón mujer. Pedimos mucho.

  12. littleparrot dijo:

    Nosu,

    Sí, lo había visto. Me gustó mucho y creo que puse el enlace en algún post hace tiempo, pero no me hagas buscar, que estoy de domingo perezoso.

Los comentarios están cerrados.