Diversidad dentro de la diversidad

¿Puede haber diversidad dentro de la diversidad? Por supuesto. Igual que puede haber discriminación dentro de grupos discriminados.

Recientemente vimos un caso de esto último. Los diseñadores italianos Stefano Gabbana y Domenico Dolce echaron piedras sobre el tejado de todo el colectivo saliendo en defensa de la familia tradicional (que como sabéis necesita ser defendida ante el continuo linchamiento que recibe como grupo minoritario) y diciendo que ellos, como pareja gay, decían no a las adopciones gay. ‘Basta de hijos fruto de la química y úteros en alquiler. Los hijos deben tener un padre y una madre’. No. No son palabras de Rouco Varela sino de una pareja homosexual acomodada que no debe querer tener hijos.

Me pregunto qué pensarán de los hijos fruto de la química de parejas heterosexuales que no pueden tener descendencia de forma natural. ¿Quedan excluidos también como familia tradicional?

Que levanten la mano todas las que acabarán como la última.

Que levante la mano aquella que vea en su futuro una imagen parecida a la última (se admiten loros, hámsters y hurones)

Toda declaración gratuita tiene una intención. ¿Había necesidad de soltar esa gilipollez? No creo. ¿Para qué perjudicar entonces a un colectivo ya castigado al que, por cierto, ambos pertenecen? Quizá la cosa vaya por eso de conseguir que hablen de ti aunque sea mal. Quizá pensaron ‘ah… como yo no quiero tener hijos que les jodan al resto de maricas’. Por muchas vueltas que le doy no logro encontrar una razón convincente más allá de que la coca estaba caducada desde los años 80.

Tras esto se pidió un boicot a la marca a través de las redes sociales. En mi puta vida he comprado algo de ellos, en fin que me quedo como estoy. Habrá quien diga que no es tan grave lo que han dicho y habrá gente que quemará en la plaza del pueblo todo lo que encuentren con el logotipo D&G. Una muestra más de que dentro de un mismo grupo de gente pueden haber diversas opiniones, diversas reacciones y diversos puntos de vista.

Hace no mucho, el actor Russell Tovey, dejó claro sin saberlo que sufría homofobia interiorizada. Es decir, la aversión que experimenta un homosexual hacia su propia homosexualidad y/o hacia la manifestación abierta de ésta. Russell en concreto rechaza a aquellos que tienen mucha pluma (plumofobia). Es algo muy común dentro del gremio decir eso de ‘soy gay pero a mí no se me nota’. Vemos que incluso perteneciendo al grupo de los no-heterosexuales nos clasificamos entre nosotros. Pero luego decimos que no nos gustan las etiquetas.

¿Plumoqué?

¿Plumoqué?

He de admitir que personalmente estoy en una continua actualización. No pienso igual que hace 5 años, no me preocupan las mismas cosas que hace 2 meses y estoy abierta a aprender y entender porque ni lo sé todo, ni lo entiendo todo, ni llego a comprenderlo todo sin la ayuda de otros puntos de vista. Cuando acababan de darme el carné en la secta moña, yo también me dije en algún momento eso de ‘pues a mí no se me nota’. No es que rechazase la pluma en los demás, pero me gustaba no verla reflejada en mí. Me alegra darme hostias si con ello aprendo a tener una mente más abierta, porque siempre solemos pensar que estamos de vuelta de todo y que lo nuestro es aceptable, mirando de reojo a los demás.

Dentro del grupo LGBTI  también sueles encontrarte a gente que rechaza al bisexual, al transexual, etc. Incluso te puedes encontrar ante el increíble acontecimiento de conocer a hombres gays que aborrecen a las lesbianas, y viceversa. La discriminación puede atacar también desde dentro.

Antes hablaba de que dentro de un mismo grupo nos solemos clasificar pero luego nos encontramos con personas que rechazan las etiquetas y se consideran ciudadanos del mundo y amantes de la humanidad. Por supuesto que son ciudadanos del mundo, pero también son algo más. Las mismas siglas LGBTI son una gran etiqueta que está englobando a una serie de minigrupos.

¿Son necesarias las etiquetas? Cuando se refiere a un sinónimo de ‘imagen mental’ es posible que sea la manera más fácil que tiene el cerebro humano de catalogar, identificar y valorar la complejidad que nos rodea. Y no solo se hace con personas. Todo el mundo etiqueta en uno u otro nivel aunque pueda sonar mal. El problema lo encontramos cuando esas etiquetas, que deberían ser simplemente identificativas, se usan como excusa para discriminar, justificar desigualdades e injusticias y producir sufrimiento.

Crear una etiqueta mentalmente no causa dolor alguno. Cuando conoces a alguien de otro país, por poner un ejemplo, se produce un bombardeo de imágenes en tu cabeza sin que puedas evitarlo y no necesariamente deben ser cosas negativas. Otra cosa es que acto seguido, le señales, le tatúes en la frente de dónde es y determines a qué tiene derecho y a qué no por tus santos cojones.

El uso literal ya es otra cosa.

El uso del post-it en este caso era innecesario porque ya quedaba claro con lo de la camisa de cuadros.

Los señores de D&G, por ejemplo, han usado esas etiquetas de una manera casi literal y enteramente errónea en el momento en el que han señalado a las parejas no-heterosexuales y les han dicho que no deberían tener hijos porque les es físicamente imposible concebirlos por métodos naturales. Han señalado a los que tenían una etiqueta no-heterosexual y acto seguido han justificado que se ejerza sobre ellos la desigualdad.

Cuando te presentan a una persona y escuchas lo que tiene que decir, tu cerebro automáticamente le dota de unos rasgos según la ideología que tengas. Metafóricamente le estás colocando una o varias etiquetas en la solapa porque en el fondo damos por hecho que las personas son complejas, y esta es una manera de intentar entender sus rasgos más representativos y superficiales. No quiere decir que con catalogar a esa persona le estés simplificando ya que eres consciente de que, en tan poco tiempo, no habrás escaneado cada pulgada de su personalidad, pero quizá ayude a comenzar a entenderle. Todo depende también de tus propios prejuicios, claro.

Me pondré en el punto de mira por un momento, con lo poquito que me gusta eso. Yo misma al escribir aquí puedo verme etiquetada por quien me lee como lesbiana, feminista y de izquierdas. Así es. ¿Soy algo más? Por supuesto. Soy la hostia de compleja y tengo un mundo interior del copón, a ver qué os creéis. Con colocar las tres primeras etiquetas no considero que se me esté simplificando, pero sí puede servir a quien lee mis tonterías a crear una imagen inicial.

Pertenecer a un mismo grupo no implica necesariamente que todos los que lo componen  piensen exactamente lo mismo y se comporten igual. Y si no, echadle un vistazo a la política actual, donde dentro de un mismo partido se lanzan dagas, puñales y estrellas ninja. La diversidad no se queda en la superficie, puede ahondar varias capas y dentro de los muchos grupos que existen, pueden cohabitar distintas ideas y diferentes puntos de vista. Es lícito siempre y cuando para defender tu sexualidad o tu manera de ver las cosas no ataques la de los demás.

 

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10 respuestas a Diversidad dentro de la diversidad

  1. Skuld dijo:

    Hace muchos años ya que aprendí que un rasgo, elemento, circunstancia, llámalo como quieras, no te hace parte de un grupo, sólo te identifica para esos con necesidad de hacer del mundo plano y en cuadrícula. Yo me niego a relacionarme con las personas por una simple coincidencia, no me tienen por qué caer bien, ni tengo por qué compartir sus ideas, ni sus gustos, yo me he sentido algunas veces más discriminada entre lesbianas que entre heterosexuales.
    Las etiquetas tienen sus más y sus menos, uno de los menos es que te van a juzgar por ella, porque los prejuicios pesan mucho y no nos dejan ver el conjunto. Esos señores de D&G, aparte de homosexuales son muchas cosas más y tienen sus ideas que no siempre pasan por lo que otros creemos correcto.
    Una entrada muy interesante, como las anteriores, no creo que escribas tonterías.
    Abrazo!!!!

  2. Vee dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo!!! Gran artículo y muy bien redactado… yo misma sigo luchando a veces con mi fobia interior que creo que se debe precisamente a esa lucha social contra lo establecido…es un “vamos a demostrarles a los que nos marginan que no sólo somos esos estereotipos” no reniego de mi lesbianismo, pero si he renegado en algún momento de “las plumas” y eso es algo contra lo que todavía lucho.

    Debemos simplificar las cosas aceptando que somos más que etiquetas pero que estas no son insultos!!!

    Bravo!!

  3. littleparrot dijo:

    Skuld,

    Muchas gracias. Pues sí. Se suele pensar mucho en el colectivo como grupo homogéneo que lucha a la vez por lo mismo. No es así y cada uno se toma su sexualidad como puede o como quiere. Ser individuos con un pensamiento propio y no colectivo es de lo más lógico del mundo y tiene sus cosas positivas y negativas.

  4. littleparrot dijo:

    Vee,

    Creo que los tiros van por donde tú dices; ‘no seamos estereotipos, seamos normales’.

    Lo de el rechazo a la pluma está más que generalizado. Un buen punto de partida es darse cuenta. Pienso que aprender y superar los propios prejuicios no tiene nada de malo. Como diría Valérie Tasso, somos herederos de esta sociedad judeo-cristiana en la que la sexualidad y la expresión de ella misma vienen estrechamente relacionadas con la culpabilidad.

  5. Anna dijo:

    Buena reflexión como siempre. Me lo he leído entero y me veo reflejada en muchas cosas para mal. También digo no a las etiquetas pero me he dado cuenta de que no dejo de usarlas y, aunque sea políticamente incorrecto confesarlo, también ejerzo ese rechazo desde dentro en el cual lo que yo soy es totalmente aceptable pero lo de los demás no lo es. El anonimato me ayuda a decir que sufro algunas fobias de las que no sabía el nombre. Plumofobia entre ellas, pero también bifobia y otras tantas. Estoy segura de que no tendría una relación con según quien por lo que pone en su etiqueta, me doy cuenta y estoy intentando cambiar eso porque sé que no está bien pero cuesta ir en contra de lo que mi cabeza cree que es aceptable o mejor para mi

  6. pandemonium dijo:

    Visto como está el patio, es más que meritorio mostrar sensibilidad con la Diversidad Afectivo-Sexual en todos sus frentes y no sólo en el que a una “le duele”.
    Es obvio que lo fácil es guardar silencio al respecto.
    Por eso se agradece tanto que hayas hecho de tu casa virtual, un espacio por el que circula libremente la confluencia de opiniones y el respeto a las mismas.

  7. littleparrot dijo:

    Anna,

    El primer paso es darse cuenta y el segundo es reconocerlo aunque sea desde el anonimato. Se supone que al pertenecer a un grupo minoritario, y por lo tanto discriminado, deberíamos ser capaces de ponernos en los zapatos de gente que está en una situación parecida a la nuestra, pero no siempre es así. Aún así, creo que las personas somos capaces de rectificar y aprender para dejar atrás los prejuicios y esas fobias de las que hablas.

  8. littleparrot dijo:

    pandemonium,

    El patio está muy mal chica. Ya sabes que lo de guardar silencio lo tengo sin estrenar y con el precinto intacto. Con según qué temas tengo poco de inteligente y mucho de kamikaze. En la vida 1.0 también me pasa mucho que, tras intentar dialogar con alguien, me he arrepentido a los dos segundos de haber dado pie a esa conversación porque lo del respeto no se estila hoy en día y tras la falta de argumentos recurren a la falta de educación. Pero no puedo evitarlo porque los gilipollas como yo tropezamos siempre en la misma piedra y lo peor es que lo seguiremos haciendo. Hacer un poco de autocrítica personal y colectiva creo que era necesario porque, sí, nos atacan desde fuera, pero también desde dentro.

    Ya sabes que en mi ‘casa virtual’ tú y tus opiniones tenéis pase VIP y siempre sois bienvenidas.

  9. Sarah dijo:

    Como de costumbre: muy acertada su opinión, como cosa rara todos los días medito y la petición que más internamente hago es tolerancia (no solo la del mundo, si no la mía propia hacia el mundo) … pero basta con cruzar la puerta y todo es un caos.

    Con respecto a las declaraciones de D&G puedo pensar que tienen una opinión y si hablamos de libertad de expresión cualquiera puede decir lo que piensa. Paralelamente pienso que ya de por si hay tanto odio que es como meterle más cartuchos a la escopeta con ese tipo de afirmaciones que hacen los fashions D&G

    Leía por allí que el cantante británico Sam Smith había sufrido rechazo en toda su adolescencia por ser gay y cuando ya asume su sexualidad y va a un bar gay sintió el rechazo de los gay en ese bar por ser gordito, dijo que se suponía que estaba con su gente que ya no habría más rechazo pero allí estaba.

    Me gustaría pensar que no todo esta perdido, que esa tolerancia que tanto pido en el mundo yo misma sea capaz de practicarla, de ventaja tengo que al menos ya soy consciente que la necesito así que por ahora no se la pido para el prójimo sino para mi misma, y después quizá el prójimo (si lo logro hacer bien) se contagie y lo practique…

    Un placer siempre leerla Litteparrot

  10. littleparrot dijo:

    Sarah,

    Es cierto que muchas veces pedimos tolerancia para nosotros pero luego no sabemos practicarla con los demás. Es inevitable crecer y automáticamente ir adquiriendo más o menos prejuicios que luego confundimos con ‘lo que es bueno’ y ‘lo que es malo’. Quitarnos todo eso de encima luego cuesta bastante trabajo y en muchas ocasiones no lo conseguimos, ya sea por falta de interés o porque esos prejuicios ya están enquistados.

    Un placer leer tu comentario.

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